martes, 25 de marzo de 2008

Somos



Fotografía: Cagnard Christophe



Para una madre...


Somos un grito apremiado,
un mar de sangre, una herida
en su dolor aceptado
sin huida.

Somos su yo proyectado
en una noche de luna,
la flor de plata que riega,
generosa, su sonrisa.

Somos la fiebre encendida,
el desvelo que no duerme
si no hay sueño en nuestra cuna.

Somos la luz que ilumina
su costado,
la oscuridad y la niebla
si la Parca nos arranca
de su lado.

Un desierto sin los besos,
en la sequía el oasis
si entre sus brazos
volamos.

Somos todo,
somos tanto,
que su universo no es nada
si nuestro sol
le negamos.

Somos su anhelo encendido
en un invierno nevado.

El viento




1 comentarios:

Paco dijo...

Magnífico verso de amor materno. Los padres nunca, siempre lo he dicho, podremos sentir por los hijos un amor de esta manera, es imposible; porque la pertenencia del hijo es materna, carnalmente materna, dolorosamente materna, extensión de su carne, fuente de sus desvelos...
SALUDOS